El otro día alguien me decía que lo #plantbased se está ‘poniendo de moda’.  Yo le dije que no, que estamos 10 años atrasados.  El comentario me lo hizo en relación con la nueva hamburguesa de @burgerkingcr.

Hoy no vengo a traer ciencia, ni evidencia, ni nada relacionado.  Esto tampoco es publicidad – no creo que BK la necesite de mi parte –

Tampoco estoy considerando aspectos sociales ni políticos que influyen en el acto de comer.  No, este post es puro sentimentalismo y opinión totalmente subjetiva, como persona que tiene (ya casi) 18 años de haber hecho el cambio en su alimentación.

Hace 18 años (así con tono de “les voy a contar una historia”) no había nada, NADA, de la oferta de productos que hay ahora.  Ni en restaurantes, ni en supermercados, ni en ningún lado. Y uno en todo lado era siempre el ‘raro que no come carne’.

Yo personalmente decidí dejar de comer carne y productos relacionados por razones filosóficas – y existenciales – y eso es algo que me hacía aún “más rara” en aquel momento (…), porque además incluía el yoga, que no se conocía de la manera en la que se conoce hoy en día.

Lo único que recuerdo es el restaurante La Mazorca, otro que llamábamos ‘el vegetariano de la U’ (que quedaba por la línea del tren), y en algunos supermercados unos embutidos de soya – que a la fecha siguen sin gustarme.

Toda esa oferta que encontramos ahora tiene muchas causas: investigación, estudios publicados, personas con el estilo de vida, personas que insisten en ser atendidas según su estilo de vida, y más.

En fin, el punto es, que BK tiene ahora en su menú una hamburguesa #plantbased, y yo en lo personal lo considero el logro de la vida en muchos sentidos, pero principalmente en la parte social.

Y sí destaco la parte social (leer cláusula de subjetividad al inicio), porque estamos de acuerdo en que el reto del vegetarianismo y veganismo no es la parte nutricional, es la parte social.   

Entonces, que una de las personas que más quiero en esta vida – que sí, es carnívora – me diga “vamos por una hamburguesa a BK” para mí vale oro, porque ya no es un asunto de “decida usted que es la que come diferente”, es simplemente “vamos a comer”.

Entonces ya no soy “la rara que no come carne” (en el peor de los casos soy la que “está a la moda”, pero no entremos al tema por ahí).

Claro que prefiero ir a los restaurantes veggies, las hamburguesas de @huacamole.cr las disfruto un montón, imagino que las de @arboldeseda son deli.  En tiempos no pandémicos me encanta invitar a mis amigos no veggies a la casa, a una hamburguesa con torta Gardein, de las que se consiguen en el @automercadocostarica.

Pero, yo considero – y esto es sólo mi opinión – que las relaciones interpersonales son más importantes que las elecciones alimentarias.  Eso para mí significa, que yo no dejo de amar ni respetar a mis personas porque comen carne, ni tampoco me relaciono sólo con las que comparten mi filosofía o perspectiva de las cosas.

Yo sé que ha habido un amplio debate en la comunidad sobre esta nueva hamburguesa.  Pero esa historia que les conté (y si están leyendo hasta aquí gracias, este post se me hizo más largo de lo proyectado), es para tratar de hacer ver que no llegamos aquí ayer, y que es importante que tratemos de valorar eso.

Que hay mucho en el medio entre lo que hay disponible ahora, y lo que incluso aún no llega. Y que si no lo valoramos, o apoyamos, – o por lo menos no criticamos -, no va a seguir llegando.

Yo el día que la probé fui feliz, y me gustó.

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